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octubre 21, 2015

Costa Rica: Auge de la vivienda vertical

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Este tipo de residencias son principalmente ocupadas por parejas de profesionales jóvenes, la mayoría sin hijos ni mascotas, algunas veces familias de un único miembro, personas que aman el silencio y lo pulcro.

Las residencias en altura se han manejado desde hace décadas en América Latina. No nacieron enfocadas en la clase alta, sino en lo opuesto: como respuesta a las crecientes y constantes masas de poblaciones con menores ingresos económicos para adquirir vivienda propia.

Una vez construidas y asignadas a estas familias, ellas se sentían desconectadas de su entorno, sin patio o vegetación inmediata, sin lugar para mascotas y con espacio de crecimiento horizontal nulo sumado con las nuevas reglamentaciones a las que no se adaptaron. Estas familias comenzaron a vender sus nuevos lugares para retornar a la tierra. Ejemplos de lo mencionado los podemos ver en los multifamiliares en toda el área metropolitana.

Esto marco una pauta en el diseño arquitectónico y la comprensión de la cultura latinoamericana.

¿Quiénes serán ahora los ocupantes de estas torres? Parejas de profesionales jóvenes, la mayoría sin hijos ni mascotas, algunas veces familias de un único miembro, personas que aman el silencio y lo pulcro, personas que viajan constantemente que buscan un hogar más parecido a un hotel donde el circuito cerrado de cámaras de seguridad dan la paz perdida de la ciudad, personas que valoran la accesibilidad a costa del congestionamiento vial, contaminación ambiental y escasez de agua potable.

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Al igual que los hoteles que buscan estar en sitios estratégicos donde puedan conectarse rápidamente a aeropuertos o núcleos de trabajo, las nuevas torres de apartamentos se ubican en puntos medulares de la capital. Esto es el desarrollo esperado para Costa Rica. Solo nos falta humanizarlo y hacerlo viable (y vivible) para todos los estratos de la sociedad.

Las nuevas residencias dejaron de ser casas para pasar a ser apartamentos o micro apartamentos. Ahora no se requieren 4 dormitorios, sino entre uno y dos. Ya no se requiere patio, sino balcón. El área para socializar salió de la sala, porque esta adquiere la misma privacidad que el conocido cuarto de hotel. Para tener encuentros con amigos o familiares está el área común, el rancho, la piscina o la terraza.

Se venden como imágenes digitalizadas, no como calidad de vida. Decorados con los últimos acabados de moda europea y con la mayor cantidad de accesorios de línea blanca para que actividades como “tender la ropa” no sean necesarias. Ahora son impecables y hasta el último rincón está diseñado, nada está dejado al azar o la personalización del espacio.

Estos apartamentos tienen dueños en su mayoría. Pero, ¿cuántas personas los habitan realmente? ¿Será acaso que son burbujas para revender en vez de espacios para vivir? Aunque es una afirmación precipitada, lo que sí se sabe es que aun falta esa calidad humana en el espacio que haga que a todos les den ganas de vivir en ellos porque ese es el futuro.

Fotografía con fines ilustrativos.

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Garnier y Garnier @ 00:44 12Wed, 21 Oct 2015 00:44:31 +000031.

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